
Una torcedura, una rozadura o un mareo pueden aparecer durante una clase, una excursión o un rato con amistades. Aprenderéis a prevenir, observar, avisar y colaborar con seguridad, y a reconocer cuándo una situación necesita ayuda urgente.
PAS: una forma de ordenar la ayuda
Proteger, avisar y socorrer sirve ante situaciones de distinta gravedad. Primero miramos qué ocurre y evitamos que empeore; después pedimos la ayuda adecuada y colaboramos dentro de lo que sabemos.
P · Proteger
- Parad y mirad antes de acercaros: tráfico, electricidad, humo, oleaje u otros peligros.
- Dejad espacio y apartad obstáculos solo si es seguro.
- No mováis a la persona para comprobar si puede seguir. Un peligro inmediato o una actuación vital pueden exigir recolocarla, siguiendo al 112.
A · Avisar
En clase: avisad enseguida al profesor. Explicad qué ha ocurrido, dónde y qué observáis. El adulto dirige la atención y las comunicaciones.
Un aviso útil: «Profe, se ha torcido el tobillo junto a la canasta y le cuesta apoyar».
Fuera del centro: buscad ayuda y llamad al 112 ante una emergencia. Si nadie ha activado la ayuda, no esperéis.
- Dónde: dirección o lugar y una referencia que facilite encontraros.
- Qué ha pasado: contad los hechos que conocéis.
- Cómo está: si responde, cómo respira y qué señales observáis.
Poned el altavoz si os permite atender y hablar a la vez. Escuchad las preguntas y seguid las instrucciones del 112.
S · Socorrer
- Acompañad y tranquilizad. Aplicad solo lo que sabéis hacer y seguid las indicaciones.
- Colaborad facilitando el acceso o localizando el material que os pidan.
- Vigilad los cambios en su respuesta o respiración y comunicadlos.
- No administréis medicamentos por vuestra cuenta ni grabéis a la persona.
Situaciones que podemos encontrar
Las señales orientan la primera ayuda; no os convierten en quienes diagnostican. Una molestia que parece pequeña también se comunica. El profesor o el adulto responsable decide los siguientes pasos y solicita valoración cuando haga falta.
Golpes, contusiones y posibles esguinces

Dolor, hinchazón o dificultad para apoyar son motivos para detenerse.
- Parad y avisad.
- Proteged la zona sin forzar movimientos.
- Si se aplica frío, envuelto en tela, hasta 20 minutos y vigilando la piel.
- Evitad hielo directo, masajes intensos y obligar a caminar.
- Una deformidad, pérdida de sensibilidad, extremidad fría o dolor muy intenso requiere atención urgente.
- Poder moverla no descarta una fractura.
Heridas y rozaduras

- Limpiad las manos y utilizad guantes si hay.
- Lavad una herida pequeña con agua corriente.
- Si sangra, presionad con una gasa o tela limpia.
- Cubrid con un apósito.
Evitad alcohol dentro de la herida y extraer objetos clavados. Una herida profunda, muy sucia o que no deja de sangrar necesita valoración; una hemorragia abundante requiere ayuda urgente.
Sangrado de nariz

- Sentad a la persona inclinada hacia delante.
- Comprimid la parte blanda de la nariz.
- Mantened la presión 10–15 minutos seguidos, sin soltar para mirar.
- Respirad por la boca.
Evitad cabeza hacia atrás, introducir papel y soltar cada poco para mirar. Si continúa, avisad para atención sanitaria; sangrado muy abundante, debilidad o dificultad respiratoria requieren ayuda urgente.
Mareo o sensación de desmayo

- Parad y avisad.
- Ayudad a tumbarse en un lugar seguro.
- Elevad las piernas solo si no hay lesión ni dificultad respiratoria.
- Acompañad y vigilad la evolución.
- Evitad levantar de golpe, abofetear o echar agua en la cara.
- Si no responde, es una emergencia.
- Un desmayo durante el ejercicio, con dolor torácico o recuperación anormal también requiere ayuda urgente.
Diabetes y posible bajada de glucosa

En alguien con diabetes, temblor, sudor, hambre o conducta extraña pueden indicar una bajada de glucosa.
- Avisad y seguid su plan personal.
- Facilitad su azúcar de absorción rápida solo si está despierta y traga con seguridad.
- Evitad dar comida o bebida si está somnolienta o no traga bien; no improviséis insulina.
- No todos los mareos son bajadas de azúcar.
- Pérdida de respuesta, dificultad para tragar o falta de mejoría requieren ayuda urgente.
Agotamiento por calor

Sed, debilidad, dolor de cabeza o náuseas pueden aparecer con el calor.
- Parad y avisad.
- Id a la sombra.
- Refrescad con agua fresca y ventilación.
- Ofreced pequeños sorbos solo si está plenamente consciente y puede tragar.
- Evitad seguir haciendo ejercicio.
- Si aparece confusión, convulsiones o colapso, llamad al 112 y enfriad mientras llega ayuda: puede ser un golpe de calor.
- No esperéis a que deje de sudar.
Dificultad respiratoria y asma

- Parad y avisad.
- Acompañad en una postura cómoda, normalmente sentada.
- Si tiene asma, facilitad su inhalador de rescate y cámara y seguid su plan pautado.
Evitad obligarla a tumbarse, compartir inhaladores o decidir dosis. Si apenas puede hablar, está muy agotada, empeora o no mejora con su tratamiento, hace falta ayuda urgente.
Un golpe en la cabeza merece atención

Tras un golpe, dolor de cabeza, mareo, confusión, amnesia o problemas de equilibrio merecen atención.
- Fuera de la actividad y aviso al adulto.
- Si se sospecha conmoción, necesita valoración.
- No vuelve al juego ese día.
Evitad quitarle importancia porque no haya perdido el conocimiento. Vómitos repetidos, convulsiones, empeoramiento o pérdida de respuesta requieren ayuda urgente.
Atragantamiento: observar la tos

Si tose con fuerza y puede hablar o respirar:
- Animad a toser y vigilad.
- No deis golpes mientras la tos sea eficaz.
- Avisad al profesor; fuera del centro, pedid ayuda.
- Si no puede hablar, respirar o toser eficazmente, es una emergencia: 112 y actuación sin demora.
- No metáis los dedos a ciegas ni intentéis darle agua.
- Aprended aquí los golpes y empujes según la edad.
Picaduras de medusa

- Salid del agua y avisad al socorrista.
- Lavad sin frotar con agua de mar o suero salino.
- Los restos visibles se retiran con pinzas o protección, sin tocarlos con la mano desnuda.
- Evitad agua dulce, rascar, arena, orina y remedios caseros; el vinagre no es una receta universal.
- Frío en bolsa cerrada, sin contacto directo.
- Dificultad respiratoria, desmayo o reacción general requieren 112.
Vómitos, diarrea y deshidratación

- Parad, avisad y descansad.
- Si está plenamente consciente y traga con seguridad, ofreced pequeños sorbos frecuentes.
- Vómitos y diarrea pueden causar pérdida de agua y sales. La familia o un profesional orientará sobre solución de rehidratación oral.
- Sed, boca seca y orinar poco orientan deshidratación.
- No forzar comida ni improvisar fármacos.
- Incapacidad para retener líquidos, sangre o dolor intenso necesitan valoración; confusión o dificultad para despertar, 112.
- Lavado de manos con agua y jabón; no compartir botellas ni volver al esfuerzo mientras siga el malestar.
Posible crisis de ansiedad: acompañar

- Avisad y acompañad con calma.
- Ofreced un lugar tranquilo.
- Hablad despacio y preguntad qué necesita.
- Si le ayuda, invitad a respirar suave y lentamente y a fijarse en los apoyos de los pies o en algo que ve.
- No la rodeéis, no la forcéis ni uséis una bolsa para respirar.
- No atribuyáis automáticamente el dolor torácico, el ahogo o el mareo a ansiedad.
- Síntomas nuevos, intensos, pérdida de respuesta o dificultad respiratoria importante requieren ayuda sanitaria.
Cuándo cambia la gravedad
Pedid ayuda urgente ante cualquiera de estas señales:
- No responde o pierde la respuesta.
- Respira de forma anormal o con mucha dificultad.
- Sangra abundantemente o tiene una reacción alérgica grave.
- Aparecen dolor torácico sospechoso, señales repentinas de ictus, traumatismo importante o empeoramiento rápido.
Emergencia: 112.
Si el sangrado es abundante
- Pedid ayuda urgente y presionad directamente la herida con una gasa o tela limpia, protegiéndoos del contacto con sangre.
- Mantened presión firme y continua mientras llega ayuda.
- No retiréis objetos clavados: presionad a su alrededor.
- Un torniquete comercial requiere formación o indicación del servicio de emergencias; no improviséis uno con un cordón.
En la guía de emergencias aprenderéis qué hacer ante una persona que no responde, cómo funciona el DEA y cómo actuar ante un atragantamiento. Allí practicaremos esas maniobras con material de entrenamiento.
Entender las decisiones: tres casos resueltos
Una primera ayuda cambia según lo que observamos. Estos casos muestran qué decisión protege a la persona y por qué.
1 · Una torcedura en clase
Después de una recepción, alguien se queja del tobillo y le cuesta apoyar. Un compañero propone ayudarle a caminar para que «se le pase».
La respuesta: se detiene el juego, se avisa al profesor y se protege la zona sin forzarla.
Por qué: caminar para probar puede empeorar la lesión. Poder mover el tobillo tampoco descarta una fractura.
2 · Un mareo en una salida
Hace calor y una persona se encuentra débil. No sabéis si ha comido, si tiene alguna enfermedad o si el calor es la causa.
La respuesta: se para, se avisa al adulto y se ayuda a descansar en un lugar seguro y fresco. Se observa cómo evoluciona.
Por qué: un mareo no demuestra una bajada de glucosa. Confusión, falta de respuesta o dificultad respiratoria cambian la urgencia.
3 · Sangrado nasal fuera del centro
Una amistad se sienta y echa la cabeza hacia atrás para no mancharse.
La respuesta: se inclina hacia delante y comprime la parte blanda de la nariz durante 10–15 minutos seguidos, respirando por la boca.
Por qué: hacia atrás puede tragar sangre. Soltar cada poco interrumpe la presión; la evolución y las señales de alarma indican si hace falta atención sanitaria.
El botiquín y los accesos también importan
Saber dónde está el botiquín y cómo puede llegar la ayuda evita perder tiempo. El material de cura permite proteger una herida; no sustituye la valoración sanitaria ni sirve para repartir medicamentos.
- Antes de una actividad: conocer al adulto responsable, botiquín, accesos, agua y sombra.
- Medidas personales: comunicar al profesor las pautas que deban tenerse en cuenta.
- Al pedir ayuda: facilitar el acceso y dejar espacio para atender.
Apósitos y vendajes: cubrir y sujetar sin apretar
Un apósito cubre la herida; una venda puede mantenerlo en su sitio. Un vendaje básico no busca comprobar ni corregir una posible fractura. La demostración y el ensayo se realizan sobre un simulador, con supervisión.
- Preparar: manos limpias, guantes y gasa cogida por los bordes; la parte que toca la herida debe mantenerse limpia.
- Cubrir: colocar el apósito sobre la lesión representada.
- Sujetar: dar vueltas suaves y parcialmente superpuestas con una venda adecuada, sin pliegues ni presión excesiva. Fijar el extremo; si es una mano, dejar los dedos visibles.
- Comprobar: en una persona, revisar color, temperatura, sensibilidad y dolor antes y después. Hormigueo, frialdad o cambios de color obligan a aflojar y pedir valoración si persisten.
Frío y calor: tienen finalidades distintas
Frío protegido
Puede aliviar una lesión reciente con hinchazón. Se envuelve la bolsa, se limita el tiempo y se revisa la piel; hasta 20 minutos, menos en zonas pequeñas o menores. Se retira si molesta, se pierde sensibilidad o cambia el color.
Ejemplo: en un tobillo recién torcido, el frío no sustituye parar, proteger y avisar.
Calor suave
Puede aportar confort sobre musculatura sana cuando sea adecuado. No se aplica sobre una lesión reciente, una zona caliente e hinchada ni una herida.
Una bolsa templada se envuelve y se comprueba su temperatura. Ni calor ni hielo directos; tampoco sobre zonas con sensibilidad o circulación alteradas ni durante el sueño.
Masaje de bienestar: comodidad sobre musculatura sana
Un deslizamiento superficial con la mano abierta y un amasamiento muy suave pueden servir para explorar la sensación de relajación. Se aprenden con demostración, sin tratar lesiones ni prometer curación.
- Apoyar cómodamente un antebrazo sano, sin dolor, heridas ni hinchazón.
- Como automasaje, deslizar la mano y amasar muy suavemente durante unos 30 segundos, sin pellizcar ni presionar huesos o articulaciones.
- Ajustar a una sensación agradable y detenerse si molesta. Comparar la comodidad antes y después.
No hace falta masajear a otra persona ni usar cremas. Ante dolor inexplicado o lesión reciente, se para y se pide ayuda. El masaje terapéutico y la rehabilitación corresponden a profesionales.
Alertas escolares: evacuar o permanecer dentro
El plan real del centro y las indicaciones del profesorado determinan la respuesta. Una evacuación y un confinamiento requieren decisiones diferentes.
Si se indica evacuar
- Dejar los objetos y seguir la ruta señalada, sin correr ni usar ascensores.
- Acudir al punto de encuentro para comprobar el grupo.
- No regresar ni bloquear los accesos.
Si se indica permanecer dentro
- Entrar en la zona designada.
- Seguir las instrucciones sobre puertas, ventanas y ventilación.
- No salir por iniciativa propia.
Para orientaros: conoced la ruta, una alternativa, el punto de encuentro y quién puede necesitar apoyo. Si una salida está bloqueada, se sigue la alternativa prevista y la indicación del adulto; no se improvisan datos del plan.
Una pregunta para comprobar lo aprendido: ¿qué observación os haría cambiar la primera decisión? Explicar ese cambio importa tanto como recordar una lista.
La prevención en piscina y playa se desarrolla en Agua con cabeza.
Guía de consulta y fuentes
Para ampliar una situación o consultar quemaduras, picaduras, intoxicaciones, lesiones dentales y otros casos, utilizad la guía ilustrada con índice navegable. Incluye también diferencias en niños y bebés. Consultar ayuda a aprender; ante una emergencia real, pedid ayuda sin retrasarla para buscar una ficha.
Bibliografía y recursos
Junta de Andalucía. (s. f.). Primeros auxilios.
Resuscitation Council UK. (2025). First aid guidelines.
Universidad de Granada. (s. f.). Manual de primeros auxilios.
NHS. (s. f.). Health A to Z: cuidados y lesiones.
St John Ambulance. (2025). Diabetic emergencies y asthma attack.
Fuente clínica. (s. f.). Golpes, contusiones y posibles esguinces.
Fuente clínica. (s. f.). Heridas y rozaduras.
Fuente clínica. (s. f.). Sangrado de nariz.
Fuente clínica. (s. f.). Mareo o sensación de desmayo.
Fuente clínica. (s. f.). Diabetes y posible bajada de glucosa.
Fuente clínica. (s. f.). Agotamiento por calor.
Fuente clínica. (s. f.). Dificultad respiratoria y asma.
Fuente clínica. (s. f.). Un golpe en la cabeza merece atención.
Fuente clínica. (s. f.). Atragantamiento: observar la tos.
Fuente clínica. (s. f.). Picaduras de medusa.
Fuente clínica. (s. f.). Vómitos, diarrea y deshidratación.
Fuente clínica. (s. f.). Posible crisis de ansiedad: acompañar.
NHS / Gloucestershire Hospitals. (2025). Ice and heat treatment.
Physio.co.uk. (s. f.). Técnicas superficiales de masaje: contexto profesional.
Junta de Andalucía, Instituto Andaluz del Deporte. (2011). Manual de emergencias en centros educativos. Material aportado para seleccionar situaciones y prevención. Las pautas se han contrastado con recursos clínicos actuales; cada situación enlaza su fuente.
Escenas contextuales originales: EF Gaviota, con asistencia de IA. Ilustraciones clínicas y fotogramas: fuentes acreditadas junto a cada imagen. Casos y práctica: EF Gaviota. Revisión: 26/10/2026.
