En Smashball podemos empezar a atacar pronto, aunque todavía nos cueste recibir o colocar como en voleibol. Las ayudas de la tarea permiten que el intercambio continúe y termine en una acción que nos resulta motivadora: el remate. Poco a poco sustituimos esas ayudas por gestos más precisos.
En 2.º de ESO, «Smash & Block: domina tu mitad», aprenderemos a defender nuestro espacio y a encontrar un lugar donde el otro equipo no llegue a tiempo. Compartimos la idea de cancha dividida con Pickleball, pero aquí jugamos con un balón y construimos un ataque mediante recepción, colocación y golpeo.
En «Smash & Block: domina tu mitad» relacionamos la trayectoria del balón, la posición propia y el espacio libre del rival. El Smashball permite practicar esa lectura con ayudas que conservan la intención de ataque, mientras desarrollamos los recursos técnicos necesarios para jugar con menos apoyos.
La recepción y la colocación muestran que cooperar también es hacer una tarea ajustada a la capacidad de otra persona. Cuando analizamos por qué una colocación no se pudo aprovechar, aprendemos a ofrecer una solución útil en vez de pedir únicamente más esfuerzo. Es una conexión con la resolución de situaciones motrices, la cooperación y la autorregulación que recoge el currículo andaluz. La propuesta de esta guía se ajustará a las tareas concretas de nuestra clase.
La idea que cambia el juego
Recibimos para poder colocar; colocamos para poder rematar. Si cada acción ayuda a la siguiente, el equipo puede atacar. Un remate controlado hacia un hueco vale más para aprender que un golpe muy fuerte que no sabemos dirigir.
De dónde viene el Smashball
El Smashball surge de la iniciación al voleibol en los Países Bajos. La Federación Neerlandesa de Voleibol (Nevobo) lo difunde como una forma de aprender a jugar alrededor del remate, con una red más baja y ayudas que permiten mantener el intercambio desde el principio. Su presentación federativa de 2015 documenta este enfoque; esa fecha es la de la publicación, no una fecha exacta de invención.
El Smashball es una forma de iniciación al voleibol impulsada en Países Bajos por la Federación Neerlandesa de Voleibol (Nederlandse Volleybalbond), conocida como Nevobo. La propuesta aparece en sus materiales formativos de mediados de la década de 2010 y está pensada especialmente para jóvenes de 13 a 18 años. En vez de dejar el remate para el final del aprendizaje, lo coloca desde el primer nivel y va incorporando nuevas formas de recibir, colocar y colaborar.
Aprender a rematar con control desde el comienzo, usando una red y un campo adaptados.
Pasamos por cuatro niveles: se reducen las ayudas y aumenta la coordinación colectiva.
Podemos elegir un nivel adecuado para aprender en pista o arena, cooperar y rematar con seguridad.
Qué es el Smashball
El Smashball difundido por Nevobo, la Federación Neerlandesa de Voleibol, organiza el aprendizaje alrededor del remate. En esta guía utilizaremos sus cuatro niveles: cada uno cambia una parte de la recepción o de la construcción del ataque. Las adaptaciones de clase afectan al espacio, al material, a la seguridad y a los partidos cortos.
Así se juega al Smashball
Mirad cómo las ayudas permiten llegar al remate y cómo se reorganizan después de enviar. Esta demostración federativa complementa los niveles de Nevobo de la tabla: identificad quién recibe, quién coloca y quién ataca. El vídeo está en neerlandés; podéis seguir las acciones sin entender toda la locución.
VolleybalNL / Nevobo · neerlandés. ▶ Abrir el vídeo en YouTube
Practicaremos en pista y en playa
En pista: usamos un balón ligero y manejable, una red suficientemente baja y campos pequeños con espacio para frenar. Dejamos libres las zonas de caída y los alrededores de los postes.
En playa: llevaremos estos mismos niveles a la arena como adaptación de clase. Ajustaremos campo, balón y red para poder construir el ataque; revisaremos la superficie y los límites. El viento y la arena cambian el vuelo, el apoyo y la fatiga.
El bote es una ayuda, no una obligación. Si la arena no devuelve la pelota de forma útil, intentamos atraparla antes de que toque el suelo; que el nivel permita un bote no garantiza que podamos aprovecharlo. No convertimos esta adaptación en las reglas del vóley playa.
Primero control, después dificultad: empezamos con remate de pie, envío alcanzable y red accesible. Aumentamos la exigencia cuando el intercambio permite participar y responder con seguridad.
Los cuatro niveles de Nevobo
La tabla distingue la recepción del saque de la continuación del intercambio. Esta diferencia importa especialmente en los niveles 3 y 4. Atrapar y lanzar significa sujetar brevemente el balón y enviarlo al compañero; colocar con golpeo significa usar dedos o antebrazos sin retenerlo (Nevobo, s. f.).
| Nivel | Cuando recibimos el saque | Durante el intercambio |
|---|---|---|
| 1 · Atrapar y rematar | Atrapamos, directamente o tras un bote. Podemos acercarnos a la red, autolanzar y rematar. | Repetimos esa secuencia. |
| 2 · Construir en tres acciones | Atrapamos con o sin bote → lanzamos al colocador → este atrapa y lanza → rematamos. | Misma construcción. |
| 3 · Colocar con golpeo | Atrapamos sin bote → lanzamos al colocador → coloca con dedos o antebrazos → rematamos. | Podemos atrapar con o sin bote; mantenemos colocación mediante golpeo. |
| 4 · Recibir también con golpeo | Recibimos con dedos o antebrazos → el colocador atrapa y lanza → rematamos. | Atrapamos con o sin bote → lanzamos al colocador → coloca con dedos o antebrazos → rematamos. |
En el nivel 1 jugamos con dos o tres por equipo; también podemos practicar 1 contra 1. En los niveles 2–4 jugamos con tres por equipo. Después de enviar sobre la red cambiamos posiciones. Sacamos desde una línea interior en los niveles 1–2 y desde el fondo en 3–4. La ficha de referencia concreta estas líneas para sus campos; en nuestra instalación las delimitaremos según espacio y control del golpeo.
Tres acciones no significa que todo el equipo deba tocarla
Ejemplo para comprender el nivel 2: A recibe y envía a B; B prepara una pelota alcanzable; A remata y C ayuda a cubrir. En el siguiente envío cambiamos funciones. Podemos construir con dos personas y seguir siendo un equipo de tres.
En el nivel 3: al empezar el punto atrapamos el saque antes de que bote. Después de un remate rival, la ayuda de un bote vuelve a estar disponible. No confundimos «saque sin bote» con «prohibido botar durante todo el punto».
En el nivel 4: comenzar el punto con recepción mediante golpeo no elimina todas las atrapadas. Consultamos qué ayuda corresponde a esa fase, en lugar de jugar como si ya fuese voleibol completo.
No subimos por una cuota de puntos. Utilizamos el nivel que permita jugar con control y aprender el gesto previsto. Todos conocen el nivel antes de empezar la ronda.
Puntos, faltas y duración
Nuestros partidos cortos
Jugaremos sets a 11 puntos, con dos de ventaja. Con 10–10 continuamos hasta 12–10, 13–11, etc. Cada intercambio ganado suma un punto. Es el formato escolar que utilizaremos; la ficha de niveles de Nevobo no fija un número único de puntos por set.
Para rotar, una ronda puede durar hasta seis minutos. Si se termina el set antes, rotamos. Si suena la señal antes de completar el set, cerramos la ronda con el marcador que haya, incluido un posible empate: no lo llamamos set ganado sin los dos puntos de ventaja.
En nuestras rondas saca el equipo que gana el intercambio, repartiendo la función entre sus integrantes. Simplificamos así la organización: la referencia Nevobo indica en los niveles 1–3 que saca el equipo que tiene el balón, y en el 4 el que acaba de puntuar.
Conservamos los niveles; ajustamos la duración y la organización a los recursos espaciales, materiales y humanos del grupo. Al jugar en playa también mantendremos partidos cortos y descansos.
| La jugada termina si… | Qué aplicamos |
|---|---|
| El balón sale o no supera la red. | Punto para el rival. |
| No conseguimos recibir dentro de la ayuda del nivel. | Punto para el rival: la recepción debe llegar antes del segundo bote donde se permite uno. En el saque del nivel 3 atrapamos sin bote; en el del nivel 4 recibimos mediante golpeo. |
| Atrapamos o lanzamos donde el nivel pide golpeo. | Punto para el rival; identificamos si ocurrió en recepción o colocación. |
| En los niveles 2–4 devolvemos sin construir la secuencia del nivel. | Punto para el rival: buscamos recepción, colocación y remate. |
| Tocamos la red o invadimos el espacio de caída rival. | Paramos. Si ha sido una infracción, punto para el rival; corregimos el riesgo antes de reanudar. |
Equipos mixtos también dentro del campo
La máxima paridad posible se mantiene siempre entre quienes están jugando en cada equipo. No basta con que la plantilla sea mixta si luego la alineación deja fuera sistemáticamente a las chicas o a los chicos.
Con un número par buscamos el mismo número de chicas y chicos; con uno impar, una diferencia de una persona. Por ejemplo: en 3 contra 3, 2 chicas y 1 chico o 1 chica y 2 chicos; en 4 contra 4, 2 y 2; en 5 contra 5, 3 y 2. Organizamos las plantillas según la composición de la clase para acercarnos al máximo a ese equilibrio y alternamos la mayoría cuando sea posible.
Cada cambio debe conservar el máximo equilibrio posible y repartir el tiempo de juego. Planificamos las rotaciones antes de empezar, respetamos el momento de sustitución de cada deporte y comprobamos quién necesita entrar. La habilidad o el resultado no justifican dejar siempre a las mismas personas fuera.
Si la plantilla tiene más integrantes que plazas en pista, hacemos los cambios entre puntos, antes del saque, o al terminar la ronda. Repartimos tiempo y funciones, y mantenemos el máximo equilibrio entre chicas y chicos dentro de cada equipo. La rotación de posiciones después del envío es distinta de entrar o salir del campo.
La técnica, de un vistazo
Saque bajo: iniciar con dirección y control
Podemos sacar por abajo o por arriba según nuestro control. Para empezar, el saque bajo facilita un contacto sencillo y un envío alcanzable. Utilizamos la línea correspondiente al nivel y la adaptación anunciada para nuestra pista.
- Preparamos: miramos la zona de envío, adelantamos el pie contrario a la mano que golpea y sostenemos el balón delante, aproximadamente a la altura de la cintura.
- Golpeamos: llevamos el brazo atrás y adelante como un péndulo. Retiramos la mano que sostiene justo antes del contacto y golpeamos por debajo del centro del balón con la base de la mano o un puño firme.
- Acompañamos: orientamos el brazo hacia el objetivo y trasladamos el peso hacia delante. Después nos colocamos para participar en la siguiente acción.
Si no supera la red: revisamos el contacto y el recorrido del brazo; practicamos desde una marca más cercana, expresamente como ejercicio. Si se desvía: buscamos una salida hacia el objetivo con un gesto corto, antes de aumentar fuerza o distancia. En el partido volvemos a la línea acordada.
Claves técnicas adaptadas de Volleyball WA, Beginner Coaches Volleyball Program, p. 7. Los niveles y la organización del saque siguen siendo los de esta guía.
Recepción: llegar y preparar
Colocación: ayudar a quien ataca
Remate: alto, delante y con control
Después del ataque: volvemos a estar listos
No necesitamos saltar para que una acción sea un remate. Si el lanzamiento queda detrás de la cabeza o tenemos que perseguirlo, paramos la secuencia y corregimos primero la preparación. Una buena colocación hace más fácil aprender el gesto.
Lo que queremos ver en el remate
Sí: nos ayuda
Una dirección elegida. Contactamos con margen y aterrizamos bajo control.
Una ayuda entre compañeros. El colocador ajusta el envío a quien va a rematar.
Evitemos esto
Golpear por encima de nuestras posibilidades. Perdemos dirección y equilibrio.
Saltar pegados a la red o debajo de otro jugador. Aumenta el riesgo de contacto y de una mala caída.
Colocar con dedos: preparar un balón que podamos rematar
Rachael Adams muestra la posición de las manos, el contacto y errores habituales en la colocación. Mirad cómo nos situamos bajo el balón y lo dirigimos hacia un lugar alcanzable. Nos ayuda en las colocaciones con golpeo de los niveles 3–4; para las fases que permiten atrapar y lanzar mantenemos la ayuda de la tabla. Es un vídeo de técnica de voleibol: no modifica los niveles de Smashball ni añade exigencias para pasar al siguiente.
Olympic Games · Olympians’ Tips · inglés · 2020. ▶ Abrir el vídeo en YouTube
Remate: preparar el brazo y dirigir el golpe
KoKo Volley presenta una demostración básica del remate. Observad cómo prepara el brazo y contacta con el balón delante del cuerpo. En clase empezamos desde el suelo, con un balón alcanzable y un golpe controlado hacia un espacio libre. El salto se incorpora cuando resulte seguro y útil; el vídeo no añade exigencias para pasar de nivel en Smashball.
KoKo Volley · inglés · 2017. ▶ Abrir la demostración de remate en YouTube
Construir el ataque y repartir las funciones
En un equipo pequeño, cada persona puede recibir, colocar y atacar. Nos interesa cambiar de función sin perder el orden de la jugada. En los niveles 2–4 jugamos tres por equipo: quien recibe busca al colocador y otra persona conserva una zona de apoyo o cobertura. Tras el envío final cambiamos funciones y volvemos a cubrir la pista.
- La recepción no busca el punto. Busca dar tiempo y una pelota útil al compañero.
- Quien coloca mira al rematador. No manda el balón a una altura fija si la otra persona no puede alcanzarlo.
- Quien remata también lee la defensa. Puede elegir una zona vacía y una velocidad controlable.
- Después nos repartimos de nuevo. Evitamos quedarnos todos cerca de la red mirando el golpe anterior.
Cómo leer las jugadas: círculos amarillos = nuestro equipo (A); rosados = oposición (D); flecha negra = trayectoria del balón; azul discontinua = desplazamiento. Son ejemplos simplificados, no alineaciones completas. Pulsad «Reproducir» para ver el movimiento en bucle, con pausas al inicio y al final. Pulsad otra vez para detenerlo. Si preferís reducir el movimiento en vuestro dispositivo, quedan las flechas y las explicaciones.
Recibir → colocar → rematar
▶ Reproducir la jugada■ Detener y volver al inicio
Preparar el ataque con un colocador disponible.
Qué facilita: Facilita enlazar recepción y remate sin que las tres personas persigan el mismo balón.
Qué cuidamos: Si la recepción se aleja, la persona que coloca debe ajustar; esperar inmóvil junto a la red corta la continuidad. La tercera persona conserva espacio de ayuda.
Cuándo probarlo: Al aprender a construir en niveles 2–4; acordamos quién ofrece colocación en esa jugada y rotamos las funciones tras enviar.
El hueco importa más que la fuerza
▶ Reproducir la jugada■ Detener y volver al inicio
Elegir dirección después de mirar.
Qué facilita: Un remate controlado hacia el espacio menos protegido obliga al rival a desplazarse.
Qué cuidamos: El hueco cambia mientras preparamos; mirar demasiado pronto y no actualizar la decisión puede dirigir el balón hacia una zona ya cubierta. No hace falta golpear más fuerte.
Cuándo probarlo: Cuando el trío ya consigue preparar un balón alcanzable y puede atender también a la posición rival.
Defender: repartir zonas y dar continuidad
La defensa empieza antes del remate. Observamos dónde está el balón, quién puede golpear y qué zonas hemos dejado libres. Una base equilibrada nos permite salir hacia la pelota corta o retroceder hacia un envío profundo.
- No seguimos todos al balón. Si un compañero se aproxima a la red, los demás conservan espacios de cobertura.
- Nos colocamos para ver al rematador. Su posición y la colocación dan pistas, aunque no garantizan la dirección del golpe.
- Respondemos según la ayuda permitida. Una atrapada o un golpe de antebrazos bien orientado pueden iniciar nuestro siguiente ataque.
- Si nos superan, aprendemos de la zona. Preguntamos qué espacio quedó libre, no buscamos culpables por cada punto.
Uno recibe; otro prepara el apoyo
▶ Reproducir la jugada■ Detener y volver al inicio
Repartir una referencia corta y otra profunda.
Qué facilita: Una persona puede acudir al balón mientras otra mantiene una salida para construir y la tercera protege el espacio restante.
Qué cuidamos: Dejar siempre a alguien pegado a la red abre zonas en recepción; el reparto se ajusta al origen del envío y a la trayectoria. Nos avisamos para no chocar ni dejar una duda entre dos.
Cuándo probarlo: Antes de un saque o remate rival: reconocemos quién atiende corto y quién mantiene profundidad, sin fijar puestos permanentes.
Atacamos y recuperamos cobertura
▶ Reproducir la jugada■ Detener y volver al inicio
Volver a cubrir después de atacar.
Qué facilita: Evita que una devolución encuentre a todo el equipo junto a la red.
Qué cuidamos: Retroceder sin mirar o agruparse en una misma línea deja otros espacios libres. El trío se reparte sin invadir la caída del compañero.
Cuándo probarlo: Después del envío final: hacemos la rotación correspondiente al nivel, recuperamos referencias y miramos la respuesta rival.
Palabras para entendernos
- Recepción
- Primera acción con el balón que llega del rival. Intentamos preparar el siguiente contacto.
- Colocación · set
- Envío que deja una oportunidad de ataque al compañero.
- Remate · smash
- Golpe de ataque por encima de la cabeza, que podemos empezar practicando de pie.
- Cobertura
- Repartirnos para responder al siguiente balón y ayudar a quien interviene.
Antes de entrar en pista
| Recordamos | Lo llevamos al juego |
|---|---|
| Acuerdos | Conocemos el nivel, sus ayudas y los sets a 11 con dos de ventaja. |
| Secuencia | En nivel 1 podemos autolanzar y rematar. En niveles 2–4 construimos recepción → colocación → remate. |
| Ataque | Contactamos alto y delante; dirigimos hacia un hueco. |
| Defensa | Nos repartimos, miramos al rematador y preparamos la siguiente jugada. |
| Progresión | Distinguimos saque e intercambio y elegimos un nivel de Nevobo que permita aprender con control. |
| Seguridad | No invadimos la caída; ajustamos red y material; paramos ante un riesgo. |
Practicamos sin perder el sentido del juego
Remate de pie hacia una zona amplia
Objetivo. Dirigir un balón preparado con control. Una persona envía y otra golpea; intercambiamos pronto los roles.
Montaje y material. Parejas, un balón ligero y una zona amplia marcada con conos planos al otro lado de una red baja. Dejamos calles separadas y un espacio libre para recuperar balones.
Roles y rotación. A1 prepara un envío cercano, alto y algo adelantado; A2 remata de pie. Cambiamos funciones tras dos o tres intentos. Recuperamos cuando la calle esté libre; nadie espera dentro de la zona objetivo.
Consigna. Buscamos un contacto alto y delante, con la mano abierta, y una dirección elegida. Si el balón queda detrás de la cabeza o exige perseguirlo, paramos y repetimos la preparación. No hace falta saltar.
Observamos y corregimos. Una persona comprueba si la colocación era alcanzable y la otra si pudo dirigir el golpe sin perder equilibrio. Si todos los balones salen, revisamos primero el envío y el punto de contacto, antes de pedir más fuerza.
Ajuste inicial. Acercamos el lanzamiento y ampliamos el objetivo antes de introducir salto.
Progresión. Cuando la preparación es estable, elegimos entre dos zonas amplias. Solo añadimos una entrada o un salto pequeño si hay control de caída y espacio; volver al remate de pie sigue siendo una opción útil.
Tiempo orientativo. Rondas orientativas de 60–90 segundos, con una corrección breve entre ellas. La precisión y la participación deciden la dificultad, no una cuota de aciertos para subir de nivel.
Construcción en equipos de tres
Objetivo. Hacemos recepción → colocación → remate con las ayudas del nivel; la tercera persona ofrece cobertura y cambiamos las funciones.
Montaje y material. Tríos, un balón y media pista adaptada con una red accesible. Un compañero o el docente envía desde el otro campo para iniciar; después podemos trabajar con otro trío al frente.
Roles y rotación. A1 recibe y puede volver a intervenir para rematar; A2 coloca; A3 ofrece cobertura. Cambiamos posiciones y funciones tras el envío final, según el nivel, para que todo el trío reciba, prepare y ataque. Repartimos también la función de iniciar desde el otro campo.
Consigna. Acordamos el nivel antes de empezar y aplicamos su ayuda: distinguimos recepción del saque y continuación del intercambio. En nivel 2 empezamos con atrapada y lanzamiento; en 3 y 4 utilizamos el golpeo donde lo pide la tabla.
Observamos y corregimos. ¿La recepción facilita la colocación? ¿A3 conserva espacio de ayuda o se junta con los otros dos junto a la red? Una secuencia con tres acciones no obliga a que intervengan tres personas distintas.
Ajuste inicial. Si el rematador persigue siempre el balón, corregimos la colocación antes de exigir potencia.
Progresión. Primero usamos un envío fácil y reconstruimos sin oposición; después introducimos saque y devolución del trío rival. Ajustamos una dificultad cada vez: precisión del envío, distancia o ayuda del nivel, sin cambiar todas a la vez.
Tiempo orientativo. Varias secuencias breves con rotación tras cada envío final. Si interrumpimos para corregir, describimos una acción concreta y la probamos en el siguiente intento.
Juego con dos espacios objetivo
Objetivo. Elegimos uno de dos huecos según la colocación rival.
Montaje y material. Dos tríos, un balón y un campo pequeño con dos zonas amplias señaladas con marcas planas en cada mitad. Las marcas son referencias visuales de espacio; evitamos aros u objetos elevados donde alguien pueda pisar.
Roles y rotación. Jugamos 3 contra 3, con la máxima paridad posible. Quien descansa observa desde fuera y entra en la rotación prevista entre puntos o rondas. Si solo somos seis, compartimos la observación al acabar el punto, sin sacar a nadie para crear un observador.
Consigna. Construimos con las ayudas del nivel y miramos cómo se coloca el rival antes de dirigir el remate. Las zonas ayudan a reconocer huecos; no añaden puntos extra ni convierten el resto del campo en fuera. Conservamos la puntuación y los reinicios acordados.
Observamos y corregimos. El comentario responde a «¿qué zona estaba menos protegida y por qué?». Si elegimos siempre el mismo lado sin mirar, paramos un instante para reconocer corto, fondo y posición de los defensores. Tras rematar recuperamos la cobertura.
Ajuste inicial. Un observador identifica la decisión y ofrece un comentario concreto después del intercambio.
Progresión. Empezamos con zonas grandes y una defensa que permita intercambiar. Después dejamos que el rival varíe su posición: el ataque decide si cambiar dirección o asegurar un golpe controlado. No buscamos golpear al cuerpo para ganar un punto.
Tiempo orientativo. Puntos o rondas cortas con los descansos y cambios previstos. El comentario se hace después del intercambio y antes del siguiente saque, sin alargar la pausa.
Para valorar cómo vamos, podemos observar si la recepción ayuda, si la colocación es alcanzable y si el remate tiene una dirección elegida. Estos indicadores orientan la práctica; no sustituyen lo que se pida en la UD.
Pausa de juego: decidid y comprobad
Pulsad las tarjetas amarillas después de comentar la situación. Las respuestas ayudan a elegir qué practicar, sin nota ni clasificación.
En el nivel 4, ¿debemos golpear siempre la recepción?
No. Recibimos el saque con golpeo, pero durante la continuación del intercambio podemos atrapar con o sin un bote. También cambia la ayuda de colocación: al recibir el saque se permite atrapar y lanzar; durante el intercambio colocamos mediante golpeo.
Todos nuestros remates quedan fuera. ¿Debemos saltar más alto?
Primero revisamos colocación, punto de contacto y dirección. Podemos volver al remate de pie y usar un objetivo amplio. Añadir un salto no corrige automáticamente un envío mal preparado.
Tras atacar nos quedamos todos cerca de la red. ¿Quién cubre el fondo?
Si nadie recupera posición, una devolución profunda puede superarnos. Tras enviar, repartimos zonas y miramos al rival para anticipar la respuesta.
¿Hay que acabar una cantidad de remates para subir de nivel?
No por una cuota de esta guía. Elegiremos la tarea según el control y la participación, con las consignas de clase. Una progresión didáctica no es una escalera automática de puntos.
Rúbrica de observación del Smashball
Observamos acciones que podemos mejorar en cada nivel: cómo recibimos, preparamos un ataque, rematamos y nos ayudamos. La rúbrica sirve para autoevaluarnos y dar orientaciones a nuestros compañeros; no sustituye los criterios de evaluación de la unidad.
Recepción y control del balón
Necesita ayuda frecuente para anticipar la trayectoria y preparar un balón alcanzable.
Controla algunas recepciones sencillas, pero pierde continuidad o usa ayudas sin intención.
Se coloca ante el balón y elige la recepción que corresponde al nivel para facilitar una continuación.
Anticipa trayectorias, ajusta posiciones y prepara balones útiles para construir distintas opciones.
Colocación y construcción del ataque
Después de recibir, le cuesta buscar o proporcionar una opción de colocación para el remate.
Participa en la colocación, pero la altura, la dirección o la coordinación resultan irregulares.
Coordina la secuencia recepción–colocación–remate con el tipo de ayuda permitido en su nivel.
Adapta altura, distancia y ritmo para que otros compañeros puedan rematar con control.
Remate y ocupación del espacio
Golpea sin identificar el espacio disponible y necesita ayuda para controlar el contacto.
Consigue remates sencillos, pero no siempre encuentra el punto de contacto o la dirección adecuada.
Remata con seguridad hacia espacios disponibles y se recoloca tras el ataque.
Varía dirección y fuerza, interpreta la defensa y prepara la cobertura después de rematar.
Defensa, normas y cooperación
Deja espacios sin cubrir y necesita recordatorios para respetar reglas, distancias y turnos.
Intenta repartir la defensa y colaborar, pero tarda en comunicarse o aplicar las reglas del nivel.
Cubre una zona, se comunica y respeta la progresión de reglas y los turnos del equipo.
Anticipa ataques, organiza coberturas y ayuda a todos a participar sin perder seguridad ni juego limpio.
Fuentes y materiales de consulta
Nederlandse Volleybalbond [Nevobo]. (s. f.). Smashbal: levelkaart [Ficha de niveles]. Documento de referencia.
Nevobo. (2015). Smashball maakt volleybal populair onder jongeren. Presentación de la propuesta.
Nevobo. (s. f.). SMASH! para enseñanza secundaria: Smashball y sus cuatro niveles (13–18 años).
Nevobo. (s. f.). Spelregels. Reglamentos y programas actuales. La ficha histórica de Smashbal y el programa actual Volley Stars son recursos distintos; no se han mezclado sus niveles en esta guía.
VolleybalNL. (s. f.). Smashbal! [Vídeo]. YouTube. Demostración federativa.
Junta de Andalucía. (2023). Orden de 30 de mayo de 2023 por la que se desarrolla el currículo de Educación Secundaria Obligatoria. Boletín Oficial de la Junta de Andalucía, 104. Texto oficial y anexos.
Las ilustraciones, las jugadas y las tareas de práctica son ejemplos didácticos elaborados para EF Gaviota. Las adaptaciones propuestas no sustituyen los acuerdos ni las consignas de nuestra UD.
Olympic Games. (2020). How to become a better volleyball setter ft. Team USA’s Rachael Adams | Olympians’ tips [Vídeo]. YouTube. Colocación con dedos.
Nederlandse Volleybalbond [Nevobo]. (s. f.). Action volley handbook [Manual]. Manual federativo en inglés, apartado Smashball. Utilizamos sus niveles, con ajustes escolares de espacio, material, seguridad y formato de partido.
Volleyball WA. (s. f.). Beginner Coaches Volleyball Program [Guía de iniciación], p. 7: claves del saque bajo. Consultar las orientaciones técnicas.
KoKo Volley. (2017, 28 de agosto). How to spike a volleyball – For beginners [Vídeo]. YouTube. Demostración básica de remate.

